Anhelo Ventanero
BY Alfredo Avila Bravo
Como Paulino
solía soñar
con arañar el cielo,
yo quería ver
qué es lo que hay
en la cumbre del acero.
Pero nació
en mi mirada
un árbol de por frente,
y en sus ramas oí cantar un
pinzón de pecho ardiente.
Creció el árbol
con el tiempo,
agua, viento, sol ausente. Llegó el otoño
y al fin brotaron
las moras de un azul celeste.
Así escondieron
así enterraron
en el suelo noroeste,
un viejo árbol y joven ave,
el fruto de mi gente.
Alimentando aquel pinzón
cuyo canto de consuelo
da voz a mi ilusión,
al inalcanzable anhelo.